CIPRIANA Y EL ZUMO DE POMELO

Ayer me contaba una amiga que hace unos años acudió “a la consulta de una chica que ayudaba a adelgazar a base de zumos”. Mi cara, un poema. Me intentó explicar los fundamentos de esa dieta y me dijo que uno de los zumos que utilizaba como método quemagrasa era el zumo de pomelo.

De repente, se encendió un pilotito rojo en mi cabeza, y me sentí obligada a preguntarle si la “chica” en cuestión (desconozco si es nutricionista, dietista o curandera) le había preguntado si tomaba algún tipo de medicamento. Podéis imaginar la respuesta.

EL MOTIVO DE ALARMA

Durante la carrera, y más concretamente estudiando la asignatura de Farmacología II, los farmacéuticos nos damos cuenta de que los medicamentos tienen más efectos secundarios, reacciones adversas e interacciones que indicaciones. Y para muestra un botón: sólo tenéis que comparar los correspondientes epígrafes en cualquier prospecto de cualquier medicamento.

La cuestión es, que una de las interacciones medicamento-alimento más frecuentes es la del zumo de pomelo. El zumo de pomelo interacciona con muchísimos medicamentos, y es algo para recordar si has probado alguna vez el zumo de pomelo, porque (que me perdonen los amantes de esta fruta) es más amargo que una tragedia griega. Cada vez que en la parte de “interacciones” aparecía el dichoso zumito, yo no podía más que preguntarme “¿a quién le importará? si seguro que no hay nadie a quien se le ocurra tomar semejante brebaje…”

Pues sí, lo hay. Y quien lo recomienda para adelgazar, también.

Nuestra cocinera, Cipri

Nuestra cocinera, Cipri

LA HISTORIA DE CIPRIANA

Para que nos entendamos, os contaré una historia: imaginemos que en un restaurante sirven, entre otras cosas, hamburguesa con patatas. La persona encargada del suministro compra todos los días 5 kilos de patatas, porque la experiencia le dice que todo el mundo pide patatas como guarnición. Para comprar la carne, siempre consulta las existencias del congelador.

Imaginemos que tenemos a una cocinera, por ponerle nombre, a la que llamaremos CIPRI (De Cipriana). Cipri se dedica cada día a sacar la carne picada del congelador darle forma de hamburguesa y freírla. en este caso, diremos que la carne picada congelada es un medicamento sin efecto activo (está en el congelador, y sin la acción de Cipri no tiene ningún valor), y la hamburguesa (producto resultante de la modificación hecha por Cipri) es lo que va a calmar el hambre de los comensales, por lo que lo consideraremos el metabolito activo.

Pero como Cipri es muy aplicada, también se dedica a pelar patatas, que ahora veréis por qué lo consideraremos el medicamento con acción farmacológica. La acción de Cipri hace que las peladuras de patatas acaben en la basura, y las consideraremos el metabolito inactivo (entre otras cosas porque si considero la patata pelada el producto de la transformación Ciprianil, me falla el ejemplo)

Un día Cipri se pone enferma y no va a trabajar. Pero el encargado de las compras no se entera, y sigue comprando las patatas (por eso hemos dicho que será el medicamento activo). No compra carne porque ya ha visto que hay suficiente en el congelador. Cipri tarda unos 3 o 4 días en volver… Y se encuentra con que:

  • a) los comensales están hambrientos, son de los que no se van ni con agua caliente. Sin su actividad, la carne picada congelada no ha conseguido efecto terapéutico alguno.
  • b) se han acumulado 20 kilos de patatas, y se han ido pudriendo, por lo que el mal olor es insoportable, hay insectos pululando y la cocina entera está hecha un cisco: son los efectos adversos debidos a la acumulación de las patatas. 

Y todo, porque a Cipri se le ocurrió tomar zumo de pomelo.

El zumo de pomelo interacciona con multitud  de medicamentos.

El zumo de pomelo interacciona con multitud de medicamentos.

¿POR QUÉ EL POMELO?

Simplificando (y mucho): cuando tomamos un medicamento, éste es modificado químicamente por unas estructuras, llamadas citocromos, presentes sobre todo en el hígado y en el intestino. Los productos resultantes de esta modificación (metabolismo) se llaman metabolitos

En los humanos, el citocromo tipo CYP3A4 es el más importante, el que metaboliza más del 50% de los medicamentos utilizados normalmente, y está presente sobre todo en el intestino. Pues bien, nuestra querida y amarguísima fruta hace que el CYP3A4 deje de funcionar (y que Cipri se ponga enferma), con lo que si combinamos su zumo con la toma de medicamentos pueden pasar dos cosas:

  • si estamos tomando un medicamento cuyo metabolito es activo (lo que tiene el efecto terapéutico), el zumo hará que no exista esa transformación y no obtendremos el efecto deseado del medicamento. (la carne picada se queda en el congelador)
  • si estamos tomando un medicamento que se “desactiva” por acción del CYP3A4, la cantidad de medicamento activo en nuestro organismo aumentará, por lo que es probable que suframos más efectos adversos y más graves. (las `patatas se acumulan y se pudren)

MEDICAMENTOS QUE INTERACCIONAN CON EL POMELO

Ya os he comentado que más del 50% de los más comunes interaccionan con el pomelo, por lo que es muy difícil hacer una lista exhaustiva de todos ellos. Aquí os dejo un pequeño resumen:

    • Bloqueadores de canales de Calcio (verapamilo, nicardipino, nifedipino, amlodipino)
    • Anticoagulantes orales (apixaban)
    • Agentes antiplaquetarios (clopidogrel) 
    • Inmunosupresores (tacrolimus, sirolimus, ciclosporina)
    • Medicamentos antiarrítmicos (amiodarona, quinidina)
    • Medicamentos para el colesterol (estatinas: simvastatina, atorvastatina, lovastatina, pravastatina…)
    • Antirretrovirales (saquinavir, ritonavir)
    • Hormonas: tanto anticonceptivos como estradiol, usado para reemplazo hormonal
    • Ansiolíticos (diazepam, triazolam, midazolam, alprazolam, buspirona)
    • Antiepilépticos (carbamazepina)

REFLEXIÓN

Si bien es cierto que muchas de estas interacciones pueden llegar a ser graves, he de ser franca, la mayoría de las veces nos olvidamos de preguntar si el paciente toma zumo de pomelo. Principalmente porque no es un alimento demasiado común (al menos en el País Vasco) y, si ya nos sacan cantares por preguntar tantas cosas, imaginaos qué cara puede poner alguien cuando le preguntemos si toma zumo de pomelo sin saber a qué se puede deber la pregunta, con lo raro que suena eso… Sin embargo, es lo que deberíamos hacer.

A partir de ahora me comprometo, con vosotros como testigos, a preguntar siempre que atienda una primera dispensación de alguno de estos medicamentos si el paciente es consumidor de zumo de pomelo, y a explicar la historia de Cipri si es necesario.

Mientras tanto, mi consejo a todos los pacientes que sean asiduos a esa amargura es que lo indiquen a su farmacéutico para que le pueda informar de las posibles interacciones con su medicación.

Y a “la chica de la consulta de los zumos”, le diría por favor que al menos tenga la delicadeza de preguntar a sus “pacientes” si están tomando algún medicamento, y se abstenga de recomendarles ese zumo de pomelo a aquellos que puedan sufrir interacciones importantes. 

BIBLIOGRAFÍA

  • David G. Bailey, George Dresser, and J. Malcolm O. Arnold Review: Grapefruit–medication interactions: Forbidden fruit or avoidable consequences?CMAJ March 5, 2013 185:309316; published ahead of print November 26, 2012, doi:10.1503/cmaj.120951
  • S. de Andrés, A. Lucena y P. de Juana Revisión: Interacciones entre los alimentos y las estatinas  Servicio de Farmacia. Hospital Severo Ochoa. Leganés.
  • Boletín de la SEFH: El zumo de pomelo interacciona con determinados fármacos, produciendo efectos secundarios
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