LOS BANCOS DE PIEDRA Y LA CISTITIS

En mi colegio los bancos del patio eran de piedra. Había una profesora que cada vez que tenía turno de patio para vigilar que nada grave ocurriera nos perseguía diciéndonos que nos sentáramos sobre nuestros jerseys para no “coger cistitis” por sentarnos sobre la piedra fría. Era insufrible.

Ni qué decir tiene que este post va dedicado a ella.

cole

Los bancos de mi colegio

¿QUÉ ES LA CISTITIS?

La comúnmente denominada cistits es una infección del tracto urinario (ITU) debida a la invasión por bacterias patógenas (la más frecuente es la Escherichia Coli, E.Coli para los amigos, que es una bacteria que normalmente vive en nuestros intestinos). Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, por la propia disposición y tamaño de nuestra uretra. Obviamente, es mucho más fácil para las bacterias penetrar por una uretra cuyo extremo está “a ras del suelo” (pélvico, se entiende) que por la del hombre, lo cual les supone tener que hacer un recorrido bastante más largo para entrar. (Depende de los casos, pero me prometí que en este post no iba a hacer chistes fáciles ni de mal gusto para los hombres).

Cuando las bacterias consiguen adherirse a la pared de la uretra y acceder a la vejiga, es cuando se desarrolla la infección. Si se reproducen demasiado o permitimos que la infección siga su curso sin tratarlo, esta infección podría incluso llegar a afectar a los riñones.

Se trata de una infección muy frecuente, aunque hay personas que son especialmente propensas a sufrirlas. Por eso, las cistitis de repetición (más de 3 episodios al año) son más complejas de tratar y requieren otro tipo de abordaje terapéutico.

CAUSAS MÁS FRECUENTES

Al contrario de lo que pensaba mi profesora, las infecciones del tracto urinario NO se contraen por permanecer sentada en un lugar frío… en un principio. Lo que sí podría ayudar a las bacterias a llegar a su uretra soñada es un ambiente húmedo. Por eso, no deberíamos permanecer con los bañadores mojados después de un baño en la playa o en la piscina durante mucho tiempo.

Otras posibles causas de la cistitis son la disminución de estrógenos durante la menopausia, las relaciones sexuales, el uso de sondas vesicales, embarazo, o sufrir otras enfermedades como la diabetes o incontinencia intestinal. La propensión de ciertas personas a sufrir más episodios que otras suele ser debido a características de su propia fisiología, como tener una uretra aún más corta de lo normal, o más estrecha. 

Otro factor facilitador para que las bacterias permanezcan en la uretra y lleguen a su destino es retener la orina, por lo que no deberíamos tratar de aguantarnos, por mucho que creamos que aún tenemos más capacidad en la vejiga, y que llegamos a la próxima gasolinera… (¿A quién no le ha pasado? Demasiados viajes largos en coche creo que he hecho yo…)

urinating-33630_1280

Fuente: pixabay

¿CÓMO SE TRATA?

Si no sueles sufrir más de 3 episodios al año, normalmente suele ser suficiente con tratar cada infección por separado. Sí, es un rollo tener que acudir al médico cada vez que presentas los síntomas de la última vez, sabiendo que seguramente te prescriban el mismo antibiótico (el más frecuente, fosfomicina), pero precisamente se exige que así sea porque si tu médico detecta una frecuencia excesiva de tus infecciones, tal vez deba plantear otro tipo de tratamiento. Además, los cultivos de orina nos indican qué bacteria es la causante y si se realiza un antibiograma se puede saber exactamente cuál es el antibiótico más eficaz contra ella.

En los casos en los que la infección se presenta menos de dos semanas después de la anterior, se considera que es una recidiva (esto es, una infección por la misma cepa de bacterias), lo cual significa que el antibiótico que te prescribieron no ha sido lo suficientemente eficaz, bien porque el agente causante se haya hecho resistente a ese antibiótico, o bien por no haber completado el tratamiento. Por eso, habría que cambiar de antibiótico. En este post tenéis más información acerca del uso adecuado de los antibióticos.

En los casos en los que la siguiente infección se presenta con más de dos semanas de diferencia, se considera reinfección (infección por una cepa diferente), y suelen asociarse a relaciones sexuales, menopausia o bien a otras patologías que el médico deberá de valorar si abordarlas o no (en ocasiones suponen intervenciones quirúrgicas). En casos en los que se asocie con las relaciones sexuales, habrá que incidir en el vaciado total de la vejiga después del coito.

En casos de menopausia tu médico podría indicarte la aplicación de cremas vaginales que contengan estrógenos. Sí, ya sé que ya la seguridad social las ha excluído de la financiación, pero créeme que es mejor prevenir la atrofia vaginal aunque tenga que salir de tu bolsillo antes que sufrir episodios de cistitis cada pocas semanas o meses.

CASOS ESPECIALMENTE COMPLICADOS

Si eres de las que sufre muchos episodios a lo largo del año, doy por hecho que conocerás las medidas higiénico dietéticas tradicionales para prevenir la infección. A saber:

  • Bebe mucha agua, de 2 a 4 litros al día.
  • No tomar bebidas que irritan especialmente la vejiga, como el café o el alcohol.
  • No utilices en exceso los lavados genitales, y mantén la zona siempre seca.
  • Cambia el baño por la ducha
  • Siempre límpiate los genitales de delante hacia atrás. Así evitarás acercar las bacterias patógenas del ano a la uretra.
  • Procura orinar y mantener limpia y seca la zona después de cada actividad sexual
  • Evita la ropa que apriete la zona genital, y así como la ropa interior de tejidos sintéticos. Procura que ésta sea de algodón.

Sin embargo, los casos en los que estas medidas no son suficientes, el médico puede decidir dejar el tratamiento casi en tus manos, prescribiendo de forma crónica o a demanda (aquí os explico cómo funcionan estas modalidades de prescripción electrónica) un antibiótico para que lo tomes cada vez que tengas relaciones sexuales o bien de manera continua durante 6 o 12 meses para prevenir infecciones. Una vez pasados esos meses, se debe de valorar la desaparición de cualquier patógeno de la orina, y si vuelve a aparecer infección tu médico podría indicarte volver a tomar ese antibiótico diario durante 1 o 2 años. 

Puede que tu caso no sea tan grave como para optar por el antibiótico continuo, en cuyo caso existen preparados de concentrado de arándano rojo que producen una acidificación de la orina (ya sabéis que en cuanto infecciones casi siempre algo tiene que ver el pH de la zona) y también ayudan a evitar que las bacterias se adhieran a la pared de la uretra. La eficacia de estos preparados se mide en el contenido en proantocianidinas del arándano (PAC), que suele oscilar entre 120mg en los preparados destinados a la prevención y 240 mg en las presentaciones indicadas para el tratamiento de la infección. Por eso, a la hora de elegir uno u otro hay que considerar este contenido, no coger los primeros arándanos que encontremos y licuarlos en nuestra casa.

arandano rojo

Y recuerda, si tienes alguna duda acerca de tu medicación pregunta a tu farmacéutico, estamos ahí para ayudarte.

Bibliografía

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s