OLA DE FRÍO… Y DE CAÍDAS

No falla. En cuanto caen cuatro copos de nieve en Barakaldo, todo se paraliza. Llevamos varios días oyendo las advertencias de los servicios meteorológicos y aun así, siempre nos pilla de imprevisto. Por suerte o por desgracia, cuando ocurre algo grave es cuando se toman las medidas oportunas, y sin ir más lejos, en la pequeña cuesta que lleva a nuestra farmacia, hace unos años un señor se resbaló con el hielo y se cayó, con tan mala suerte que debido al golpe que recibió en la cabeza, falleció. Y a raíz de eso se solicitó al ayuntamiento que cubrieran con sal esos desniveles en caso de alarma por nieve y hielo.

Aparte de esa desgracia, en días como éstos no nos faltan consultas en el mostrador ocasionadas por traumatismos más leves,  caídas más bien sin importancia, pero al fin y al cabo molestas para el paciente. La mayoría de veces lo que demandan los accidentados suele ser del tipo: “Dame un voltaren o un thrombocid de esos, lo que mejor te parezca, que me he caído…” Pues bien, señores, el voltaren tiene tanto que ver con el thrombocid como el tocino con la velocidad.

foto: desmotivaciones.es; usuario: apiretal

foto: desmotivaciones.es; usuario: apiretal

QUÉ HACER ANTE UNA CAÍDA O TRAUMATISMO

En primer lugar, si ha recibido un golpe en la cabeza, intentaremos valorar el estado del accidentado. Ni que decir tiene que si pierde el conocimiento en cualquier momento hay que llamar a los servicios de emergencias de inmediato. Si sospechamos que el golpe ha sido fuerte y además se trata de un paciente epiléptico o anticoagulado, es recomendable también la visita a urgencias, así como si presenta amnesia, vómitos, convulsiones, dolor de cabeza persistente, cambios en la visión, en el habla, en la comprensión, en el andar… Ante la más mínima duda, hay que llamar a una ambulancia, que tampoco nos vamos a poner a evaluar en la escala de Glasgow si el accidentado ha sufrido daño neurológico o no… nunca está de más que lo valore un profesional sanitario. En cualquier caso, si se decide no acudir a ningún centro médico, habrá que vigilar la evolución durante las primeras 24 horas y remitir al médico si apareciera cualquier signo de alarma.

Por otra parte, si el traumatismo más importante ha sido en las extremidades, valoraremos si tiene signos de fractura, en cuyo caso también habría que confirmarlo, normalmente con una radiografía, y por consiguiente también habría que acudir a un centro médico.

SI NO HAY SIGNOS ALARMANTES

Pero si nada de esto ocurre (lo-que-sea-que-haya-por-ahí no lo quiera) y simplemente se trata de un golpe que probablemente acabe en un moratón, la zona dolorida, el susto, y la pequeña sonrisa de “a ver si no me ha visto nadie”, entonces puedes seguir los siguientes consejos:

  • En primer lugar, aplicar frío en la zona contusionada, ya sea la cabeza, las extremidades o las articulaciones, que suelen ser las más dañadas. Si el golpe nos pilla en plena nevada, lo tenemos fácil: con coger un poco de nieve o hielo en un pañuelo nos vale 😉 Existen unas bolsas de frío instantáneo que, al golpearlas, se rompe una cápsula que libera una sustancia que reacciona con el relleno de la bolsa, generando una reacción química que hace que se enfríe toda la superficie de la bolsa. La pega: que son de un solo uso. Pero también existen otras bolsas de frío-calor que contienen un gel que no llega a solidificar al congelarlo ni se deteriora al calentarlo, por lo que otra solución sería disponer siempre de este tipo de bolsa en el congelador de casa. Claro está, que siempre queda la socorrida bolsa de guisantes… (que no sé vosotros, pero en mi casa nunca hay… será que no he cogido yo el gusto a cocinar con guisantes precisamente.) Eso sí, nunca apliques el hielo ni la bolsa congelada directamente sobre la piel, porque, aunque no lo creas, el hielo quema. Y puedes liarla parda, que diría aquella…
  • Si en la zona accidentada hay una herida, lo primero será limpiarla, a ser posible con suero fisiológico a chorro, y después desinfectarla, con algún antiséptico tipo clorhexidina (cristalmina) o povidona yodada (betadine). A los que les gusta el alcohol para limpiar heridas: está contraindicado para heridas abiertas; quema los bordes de la herida y dificulta la cicatrización. Y a los defensores del agua oxigenada: sólo hay que aplicar si sospechamos que pudiera haber presencia de gérmenes anaerobios, como el C. tetani, ya que también dificulta la cicatrizaación posterior. Una vez limpia, procuraremos tapar la herida con un apósito estéril para mantenerla húmeda y a salvo de gérmenes.

¿QUÉ HACEMOS DESPUÉS?

Pues después del susto, y de aplicar el frío en el mismo momento del golpe, nos queda armanos de paciencia y tratar la inflamación, el dolor y/o los hematomas que hayan podido aparecer.  Y es aquí donde intervienen nuestros amigos voltarén y thrombocid, que nada tienen que ver entre ellos aunque algunos se empeñen en asemejarlos.

  • Para tratamiento de la inflamación y el dolor, utilizaremos preferiblemente un AINE tópico (siempre que no seamos alérgicos a este tipo de fármacos) como pueden ser ibuprofeno (solvium, ibufen, aragel…) , ketoprofeno (fastum, extraplus, orudis), dexketoprofeno (enangel, quirgel, ketesgel…) , piketoprofeno (calmatel), etofenamato (flogoprofen, zenavan, aspitopic…), bencidamina (tantum),  diclofenaco (voltaren, voltadol, algistick, dolotren…), mabuprofeno (aldospray), o salicilatos en combinación con otros componentes (algesal con anestésico local, nixyn con otro antiinflamatorio). Casi todos ellos pueden producir reacciones de fotosensibilidad, por lo que se aconseja no exponer al sol la zona tratada, así como evitar su absorción masiva para prevenir los posibles efectos sistémicos. Asimismo, se desaconseja su uso en embarazo y lactancia.
  • Para eliminar el hematoma, se utiliza algún antivaricoso y antitrombótico, como el pentosano polisulfato sódico, o dicho de otra manera, el consabido thrombocid. Este actúa previniendo la formación y favoreciendo la reabsorción de trombos (que al fin y al cabo es lo que son los moretones). Se trata de un fármaco heparinoide, es decir, derivado de la heparina, que tiene efecto anticoagulante (aunque mucho menos que la heparina) y también favorece la irrigación sanguínea en los capilares. De ahí que también sea una opción para el tratamiento de pequeñas varices y piernas cansadas. NO ES un antiinflamatorio NI TAMPOCO un analgésico, por lo que no te va a quitar el dolor. Y nunca se ha de aplicar en heridas abiertas.

Espero que haya quedado claro que pedir un thrombocid o un voltaren no es lo mismo, y que cada medicamento tiene una finalidad diferente. Y que a tu farmacéutico NO LE DA IGUAL cuál dispensarte, si tú no le dices si te duele o si lo que quieres es eliminar el hematoma.

Si piensas que algún conocido tuyo sigue creyendo que son iguales, ¡no dudes en compartirlo! En cualquier caso, pregunta a tu farmacéutico, siempre te ayudará a buscar la mejor opción para tu situación.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

ATENCIÓN DE PACIENTES ADULTOS CON TCE LEVE EN EL SERVICIO DE URGENCIAS. CRITERIOS DE INGRESO EN OBSERVACIÓN-UCE. SERVICIO DE URGENCIAS. HOSPITAL GENERAL UNIVERSITARIO DE ALICANTE.

SEFAC: Tratamiento de las heridas y quemaduras. Guía práctica desde la farmacia comunitaria. ISBN: 978-84-614-3841-9

BOT PLUS: Fichas técnicas medicamentos

Fisterra: Guías clínicas

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