SUSURROS EN TUS OÍDOS

Agosto. Tiempo de sol, vacaciones (quienes sigan este blog habrán visto que ha bajado mi frecuencia de publicación, y es que una servidora también tiene sus debilidades… 😉 ), playa, piscina, mar, paseos en barco… Muchos baños, en definitiva. Sobre todo para los niños. Y como veréis, estos baños tienen mucho que ver con otras protagonistas del verano: las otitis. De hecho, en verano, los casos de otitis externa pueden aumentar hasta en un 50%.

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TIPOS DE OTITIS

La otitis externa: también se la conoce como “otitis de piscina” u “otitis del nadador”. En este caso, el conducto auditivo externo se inflama, debido a la pérdida o modificación de la cera que lo recubre. Sí, ese cerumen que a veces por abundante nos es tan molesto, es el encargado de evitar que las implacables bacterias y hongos acampen a sus anchas en nuestros oídos. Por ello, es importante no eliminar ese método de defensa natural y no utilizar “artefactos” ni herramientas para eliminar el cerumen (incluidos los bastoncillos) más allá de la parte externa del canal auditivo y el pabellón auricular. Para saber hasta dónde hay que limpiar, lo ideal sería utilizar los bastoncillos de seguridad, que tienen una parte más gruesa para evitar introducirlos demasiado en el conducto. En verano, la entrada de agua en el canal junto con el calor favorece que el ambiente dentro del canal auditivo se haga más alcalino (disminuya su acidez) y como en muchos casos de infecciones, esta menor acidez es lo que favorece que las bacterias patógenas puedan desarrollarse, produciendo la infección.

La otitis media aguda: puede deberse tanto a infecciones bacterianas como víricas. Se trata de una inflamación y acumulación de líquido en la cavidad media del oído, justo detrás del tímpano. Mediante una otoscopia, se puede ver el tímpano abombado y enrojecido, y a veces incluso perforado y supurando el líquido que se había acumulado, con la consiguiente formación de costras en el conducto auditivo. Son otitis dolorosas, que se agudizan al presionar el lóbulo. También es frecuente la aparición de fiebre por la infección.

La otitis serosa: es un tipo de otitis media que no implica infección, sino que es debida a la acumulación de líquido en el oído debido a que las trompas de Eustaquio no drenan adecuadamente el líquido hacia la garganta. Por lo general, no es dolorosa, sino solamente molesta, a menos que se produzcan cambios en la presión (viajes en avión, cambio de altitud…) Al no tratarse de una infección, suele desarrollarse sin fiebre. Incluso, este tipo de otitis puede ser asintomática y hacerse evidente más adelante por problemas de audición por parte del niño o incluso del aprendizaje. Si los síntomas no mejoran en el transcurso de entre 1 y 3 meses, es necesaria la consulta al especialista.

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Oído medio: apariencia sana y apariencia inflamada Foto: medline plus

FACTORES DE RIESGO Y PREVENCIÓN

Los niños son mucho más propensos a sufrir este tipo de infecciones, en parte debido a que sus trompas de Eustaquio (encargadas de drenar el exceso de mucosidad y otros líquidos hacia la garganta) son más cortas y están en una posición más horizontal. Además, parecen ser factores de riesgo la exposición al humo del tabaco, beber en posición horizontal (por eso nunca hay que dar el biberón a los bebés mientras están totalmente acostados, sino siempre un poco incorporados), las alergias y los resfriados o las infecciones respiratorias.

Es importante en la época estival implicar a los niños en una correcta higiene auricular, inculcarles la importancia de mantener secos los oídos después del baño (o fomentar el uso de tapones de baño para evitar la entrada de agua) y en caso de estar resfriados procurar no “sorberse” los mocos. Aunque hay diversidad de opiniones en este punto, parece que la acumulación de mocos favorece el desarrollo de otitis medias, y el acto de sonarse demasiado fuerte también. Por tanto, como todo en la vida, en el medio está la virtud, por lo que hay que procurar que no se acumulen los mocos pero sin sonarse demasiado enérgicamente.

Otro dato curioso es que parece haber una conexión entre la diabetes y la frecuencia de otitis externa, por lo que recomendamos que estos pacientes tengan especial cuidado con su salud ótica.

TRATAMIENTO

Alrededor del 80% de las otitis son víricas, y suelen resolverse por sí solas, por lo que sólo es necesaria la administración de analgésicos o antiinflamatorios como el paracetamol o ibuprofeno para disminuir los síntomas. Sin embargo, si en un par de días los síntomas no mejoran y el dolor no desaparece, es necesaria una nueva revisión por el médico, para descartar posibles complicaciones, y probablemente se le prescriban antibióticos. Igualmente, si una vez curada una otitis el niño vuelve a recaer pasados menos de 30 días, se suele tratar también con antibiótico, siempre bajo prescripción médica.

En ciertos casos de otitis externas el médico también puede prescribir una solución de ácido bórico a saturación en alcohol de 70º (comúnmente llamado “alcohol boricado”), que impide la proliferación de bacterias y hongos, a la vez que acidifica de nuevo el canal auditivo.

Por otra parte, si la infección es debida a Pseudomonas aeruginosa que no responde a los tratamientos más frecuentes, se puede tratar con ácido acético, que a la vez que previene las otitis “del nadador” porque acidifica el medio, a concentraciones del 5% es bactericida.

Por último, también puede ser de ayuda la solución de Burow, solamente en caso de que no exista perforación del tímpano, que contiene subacetato de aluminio y ácido acético, que a la vez que devuelve la acidez al conducto auditivo tiene propiedades astringentes.

Existen también otras preparaciones comerciales con efecto calmante, que suelen contener algún anestésico local,  antisépticos y esencias que calmen el dolor y la inflamación, pero sólo se podrán aplicar si el tímpano permanece íntegro.

Tapones de oídos Maries - Laboratorios Milo

Un método de prevención de otitis es el uso de tapones para evitar la entrada de agua al conducto auditivo. En otra ocasión os introduciré en el maravilloso mundo de los tapones de oídos 😉   Foto: captura de pantalla de la web de Laboratorios Milo.

CONSEJOS

Si aparece dolor de oídos después de padecer un resfriado o a lo largo del verano entre baño y baño, el tratamiento inicial debería ir dirigido a paliar los síntomas, con analgésicos o antiinflamatorios. Si en un par de días no mejoran estos síntomas (recordemos que el 80% de las otitis son víricas y autolimitadas) es necesario que un médico valore la situación y examine el oído con un otoscopio para determinar si hay signos de infección y comprobar la integridad del tímpano.

Con ello, el médico nos indicará el tratamiento a seguir, y si es adecuada la utilización de tratamientos tópicos o si es mejor recibir un tratamiento oral.

Si se trata de un niño que sufre otitis (o se observa otorrea o supuración) con frecuencia, se deberá vigilar la evolución y si en tres meses aún son visibles esos síntomas, acordar con su pediatra la conveniencia de visitar a un especialista.

BIBLIOGRAFÍA:

– COF Bizkaia: formulación magistral en otitis
– Journal of the American Medical Association: diagnosis, microbial epidemiology, and antibiotic treatment of acute otitis media in children http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=186896&resultClick=3
– MedlinePlus: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/esp_imagepages/19324.htm

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