A GRANDES VIAJES, GRANDES REMEDIOS



Viernes de Dolor
. (¿O es Dolores, en plural?) A lo mejor le pusieron ese nombre porque es el día en que comienzan los dolores de cabeza para los que seguimos trabajando esos “días tontos” en que los niños tienen vacaciones, teniendo que buscarnos la vida para que alguien esté con ellos, y tirar de abuelos o de cuñados que sí se hayan cogido esas semanas de vacaciones o que sean de los que trabajan semana sí y tres no… Un rollo, vamos.

ID-10075491Pero voy a dejar de quejarme, porque esta entrada va dedicada a todos aquellos que SÍ os vais de vacaciones (envidia de la mala es lo que tengo). Pero a pesar de todo, os voy a dar algunos consejos para tener a punto el botiquín del viajero. He de decir que, como consejos vendo, que para mí no tengo, y en casa del herrero cuchillo de palo, pues no hay vacaciones en las que no haya tenido que ir a alguna farmacia de nuestro destino vacacional a comprar algo que se me haya olvidado preparar. Y no hay cosa que más me fastidie…. 😉

En primer lugar, si tu destino es un país en vías de desarrollo, deberías consultar a tu médico o acudir a un centro especializado en medicina del viajero al menos 4-8 semanas antes del viaje. (Para semana Santa llego un poco tarde, pero ahora que empiezan las temporadas de bodas es una cuestión a tener en cuenta por los novios antes de la luna de miel). Aquí tenéis la página del Ministerio de Sanidad donde podéis comprobar la situación sanitaria de vuestro país de destino. Algunos países exigen el Certificado Internacional de Vacunación, que se administra solamente en los centros de Vacunación Internacional.

Es recomendable realizar revisiones dentales, ginecológicas y apropiadas a la edad, antes de emprender el viaje a zonas remotas o donde los servicios sanitarios sean deficitarios. Una muela rota en pleno desierto del Masai Mara no es que sea la idea del viaje inolvidable que todos manejamos… Bueno, inolvidable sí. Pero no perfecto.

En general, es conveniente realizar un seguro de viaje donde se incluya la cobertura sanitaria, puesto que no hay que olvidar que (aunque nos quejemos de la nuestra) en otros países no tienen la suerte de contar con Sanidad Pública y la asistencia en centros privados puede llegar a ser muy cara.

Si eres un paciente crónico, recuerda llevar contigo toda la medicación que vayas a necesitar para todo el tiempo que dure el viaje. Haz los cálculos apropiadamente, y añade alguna pastilla más, por si acaso. Hay casos en los que en la aduana podrían exigirte un certificado médico firmado si tus medicamentos requieren receta médica. Recuerda comentárselo a tu médico si piensas viajar a otro país para que te lo proporcione. Es útil que en el certificado conste el principio activo de la medicación, en caso de que la marca comercial que estés utilizando no esté comercializada en el país de destino.

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BOTIQUIN DEL VIAJERO

Nivel “pasota”: Para los que dan por hecho que ellos no van a necesitar nada ni les va a ocurrir nada durante el viaje. Si vas a tomar el sol en vacaciones, sólo te pido que lleves el protector solar. Adecuado a tu fototipo y el tipo de exposición (no es lo mismo sol de montaña o playa que la exposición “accidental” por pasear visitando una ciudad.) Pero más vale pasarse con el factor de protección que quedarse corto. Así que yo optaría siempre por una protección de las que llaman “extremas”, y nos curamos en salud.

Nivel medio: Si eres de los que lleva algunas cosillas “por si acaso”,  te aconsejo que añadas al protector solar: tiritas, esparadrapo, gasas, antiséptico cutáneo (tipo clorhexidina, cristalmina), por aquello de las ampollas o pequeñas heridas; termómetro, algún analgésico y antipirético (paracetamol o ibuprofeno), repelente de insectos, medicación para la cinetosis (dimenhidrinato -biodramina- o meclozina -chiclida-) si sufres mareos en los medios de transporte (hay preparaciones combinadas con cafeína para evitar la somnolencia, o también en chicles y si el viaje es en avión matas dos pájaros de un tiro, ya que masticando evitas el taponamiento de los oídos por los cambios de presión)

Nivel “no pienso dejar que absolutamente nada estropee mis vacaciones”: Si tu nivel de prevención roza la hipocondría, te diré que añadas a todo lo anterior: puntos de aproximación (esas tiritas chiquitinas que se colocan atravesando las heridas para favorecer la cicatrización), venda elástica para esguinces y torceduras, suero fisiológico preferiblemente en monodosis para limpieza de heridas, pinzas para extraer objetos extraños de la herida, guantes de latex, jeringas y agujas estériles, antiácidos si eres propenso a sufrir ardor de estómago en cuanto cambias algo de tu alimentación, desinfectante de agua de bebida, suero de rehidratación oral, por si el desinfectante del agua falla, algún preparado con loperamida, por si la situación diarreica se alargara más de 2 días (siempre y cuando no tengas fiebre), loción para las picaduras de insectos y plantas urticantes, algún antihistamínico por si sufres un ataque de alergia (si eres extremadamente alérgico a algún alergeno no olvides llevar el kit de adrenalina), lágrimas artificiales para la limpieza de los ojos, cremas emolientes y antiirritaciones por si sufres alguna irritación, tapones para los oídos para evitar ruidos o el contacto del agua con los oídos, y preservativos si tu plan incluye PLANAZO.

Para hipertensos que no tengan su tensión controlada, aconsejamos llevar consigo el tensiómetro. Si el de brazo es demasiado “armatoste”, existen algunos de muñeca que perciben la colocación incorrecta del brazo y no comienzan a tomar la tensión hasta que la posición es la correcta. Son los más convenientes porque muchas veces las lecturas de estos tensiómetros de muñeca son erróneas, al no colocar el brazo correctamente. Si cabe opción, siempre decantarse por el de brazo, y que esté validado. Es el más fiable.

Aunque todo depende de los planes que tengas, para mi gusto el último nivel es un poco exagerado, pero si te vas a ir al viaje más tranquilo con tu kit “porsiacasoseacabaelmundo”, adelante.ID-1003127

Aun así, nuestro consejo es que, de acuerdo con el tipo de viaje que vayas a realizar, tomes las decisiones correctas (no es lo mismo ir a practicar la escalada al cañón del Colorado que ir a practicar el tumbing a la playa de Maspalomas) y completes tu botiquín con la cabeza fría.

¿Nos dejamos algo en el tintero? ¿Tenéis alguna cosa metida en vuestra maleta que no hayamos mencionado? ¡Coméntanoslo, seguro que a alguien le ayuda!

¡Buen viaje y esperamos que a la vuelta nos contéis cómo os ha ido en vuestras vacaciones!

 

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7 pensamientos en “A GRANDES VIAJES, GRANDES REMEDIOS

  1. En el mismo momento de publicar este post, nuestra compañera y amiga Maria Jose Cachafeiro (@laboticadetete) estaba dando una charla sobre apps de salud en las Jornadas de eSalud en Asturias, donde una de las apss que nos recomendaba era ComoViajarSano. Os recomiendo que si tenéis previsto viajar próximamente, os la descarguéis. Y feluces y sanas vacaciones!

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  2. Lo de los desplazamientos, por ejemplo en el caso de algunos ancianos es de traca! Y más en el caso de algún pobre hombre/mujer que tiene un foleo entero de tratamientos… aunque poco a poco se trata de reducir esa tendencia. Me ha gustado la entrada FarmaciaAndraca!

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    • La verdad que ahora mismo están las cosas difíciles para los enfermos crónicos si se van para mucho tiempo… entre recetas electrónicas y tarjetas no válidas en otras CCAA… ¡Aunque todo es negociar con sus médicos! 😉
      ¡Gracias por comentar!

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  3. Pingback: UN MARTINI SIN HIELO | Mucho Más Que Salud

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