LA INSOPORTABLE LENTITUD DEL EFECTO o POR QUÉ NO HAY QUE ABANDONAR LOS TRATAMIENTOS

Viernes, 11.40 a.m. Mostrador de la farmacia. Receta electrónica. Prescripción de fluoxetina, activa desde hace 4 semanas.

– Ah, no, esa no me la des, que ya no la tomo…

– ¿Pero le ha cambiado el tratamiento o la dosis su médico? Porque yo aquí no veo ningún otro medicamento que le dé continuidad…

– No, es que la dejé de tomar cuando acabé la primera caja (que por cierto, me dieron la pequeña, sólo me duró dos semanas) porque no me hacía nada. Pero no se lo digas a él, ¿eh? Yo ya le he dicho que estoy mucho mejor, aunque estoy igual que cuando me lo recetó.

Bien. Vale. De acuerdo. ¿Y ahora qué?

En casi todos los prospectos de medicamentos aparece la frase: “Si usted cree que la acción de este medicamento es demasiado fuerte o débil, comuníqueselo a su médico o farmacéutico”. Deberían de añadir: “no deje usted de tomarlo por su cuenta sin decírselo a quien se lo prescribió”. Pues esta señora sin exponer ninguna duda a su médico ni a su farmacéutic@, dejó de tomar un medicamento que aún no había podido hacer su efecto poniendo en peligro su salud, por el abandono súbito del tratamiento.

dar medicinas

fuente: freedigitalphotos.net

En primer lugar, es interesante conocer por qué se produce la depresión MAYOR, fisiológicamente hablando, cuáles son las reacciones en nuestro organismo que desencadenan los síntomas conocidos de apatía, tristeza extrema, sensación de inutilidad, pérdida de apetito, agresividad, ideación suicida… En la depresión mayor, todos esos síntomas psicológicos tienen una base bioquímica que es la que abordamos con los antidepresivos. (Hay que apuntar también que existen depresiones menores, como son el duelo o angustia, tan normales hoy en día, que se intentan tratar con antidepresivos, erróneamente en nuestra opinión. Pero ese es otro tema).

LO QUE OCURRE EN NUESTRO CEREBRO

En esta ocasión vamos a explicar lo que ocurre en cuanto a la serotonina, ya que la fluoxetina (al igual que paroxetina, fluvoxamina,sertralina y citalopram, que son los más comúnmente utilizados) actúa sobre este neurotransmisor en concreto.

Muy simplemente explicado, un neurotransmisor es la sustancia que utilizan las neuronas para “comunicarse” entre ellas. En condiciones normales, la serotonina actúa manteniendo el tono afectivo y vital. Si se produce alguna alteración en esta comunicación mediante la serotonina entre neuronas, pueden darse:

  • a nivel cortical y límbico: trastornos depresivos, ansiedad, cuadros obsesivo-compulsivos, ideación suicida o agresividad. 
  • a nivel hipotalámico: alteración del sistema hipotálamo-hipofisario y de los sistemas que regulan la ingesta de alimentos
  • a nivel mesencefálico y troncoencefálico: alteración de la regulación del vómito y transmisión del dolor.

LO QUE HACEN LOS ANTIDEPRESIVOS

Los más comúnmente utilizados actúan aumentando la concentración de neurotransmisores monoaminas (serotonina y noradrenalina, principalmente) en el “hueco” entre neuronas, bien inhibiendo su recaptación (ISRS- inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) o bien evitando su destrucción por oxidación (IMAO- inhibidores de la mono-amino-oxidasa).

Sin embargo, parece ser que las neuronas implicadas se van adaptando a ese aumento de concentración del neurotransmisor, y es eso lo que produce el efecto antidepresivo. Por tanto, no es tanto el aumento de serotonina lo que da la acción terapéutica, sino el hecho de que las neuronas se “modifiquen” disminuyendo el número de receptores (para ese y otros neurotransmisores).

La mayoría de estos fármacos no modifica el estado de ánimo en personas sanas. Principalmente, tienen acción antidepresiva y no euforizante. Algunos de ellos (amitriptilina) tienen algún efecto sedante que puede interesar en algunos casos, así como otros que presentan acción analgésica. Hay que tener en cuenta que presentan un inteso efecto de primer paso, lo cual afecta a la forma de administración. (Podéis encontrar más información acerca de este fenómeno en este post)

El antidepresivo de primera elección dependerá del cuadro clínico del paciente y de la concurrencia de otras enfermedades. Hay que individualizar la dosis, y en general se suele comenzar con dosis bajas para ir aumentándola gradualmente. Para ello, hay que esperar al menos 3 semanas para valorar el efecto antidepresivo (lo cual no hizo la paciente en cuestión).  También se pueden utilizar como analgésicos (sobre todo para dolores neurogénicos).

depresion impresionista wikipedia

fuente: wikipedia

LO QUE DEBEMOS TENER EN CUENTA

Los efectos secundarios no suelen ser importantes, aunque sí molestos y de mayor intensidad al principio del tratamiento. Pueden presentarse náuseas, vómitos, anorexia, diarrea, taquicardia, sequedad de boca, retención urinaria, estreñimiento y visión borrosa (estos 4 últimos son menores en el grupo de los ISRS, al que pertenece la fluoxetina). Si presenta estos efectos, u otros diferentes, deberá comunicárselo siempre a su médico o farmacéutico, pero nunca abandonar el tratamiento por su cuenta.

El hecho de que un paciente se dé cuenta de que necesita ayuda para manejar su estado de ánimo indica en muchas ocasiones que la depresión está avanzada y por tanto existen altas posibilidades de que tenga ideaciones suicidas. Por tanto, es importante que al inicio del tratamiento, cuando aún no se ha presentado el efecto antidepresivo, el paciente no disponga de altas cantidades de medicamento, para evitar intoxicaciones por intento de suicidio. Además, se ha de valorar el efecto pasadas 3 o 4 semanas, por lo que lo lógico es comenzar con las cajas de 14 o 28 comprimidos, no más.

Una vez alcanzado el efecto deseado, el tratamiento se ha de mantener al menos durante 6 meses, para evitar recaídas. Y sólo cuando su médico lo crea oportuno, se le retirará el tratamiento, siempre gradualmente y no súbitamente. Se comenzará a disminuir la dosis quincenalmente y después semanalmente, hasta llegar a administrar el medicamento día sí y día no, y finalmente suprimirlo. Esto hará que se minimice el síndrome de retirada.

LO QUE PASA SI LO DEJAMOS SÚBITAMENTE

En ocasiones, se presenta como si fuera una recaída en la depresión, aunque la diferencia está en que el síndrome de retirada puede presentar los síntomas afectivos (cambios en el ánimo, ataques de llanto, irritabilidad, etc.) entre 24 y 72h después de la última dosis, y desparecen al cabo de 7 a 14 días, y una recaída se presenta de 2 a 3 semanas después de suprimir el tratamiento y suelen persistir en el tiempo. Otras veces puede pensarse que se trata de una gripe (fatiga, letargo, dolor muscular y escalofríos.)

En general, los síntomas más frecuentes del síndrome de retirada brusca (en el caso que nos ocupa, los ISRS) son: cefaleas, mareos, náuseas, ansiedad, insomnio, sueños anormales, astenia y diarrea. También se pueden dar efectos sensitivos, como pueden ser las parestesias, entumecimiento o la sensación de recibir descargas eléctricas.
KEEP CALM 3

LO QUE TE ACONSEJA TU FARMACÉUTICA

Nunca dejes de tomar un medicamento de prescripción crónica porque sí y sin decírselo a tu médico. Pregunta por qué no notas mejoría o por qué te hace sentir mal, si es el caso. Si notas efectos raros que no están descritos en el prospecto, coméntanoslo a tu médico o a tu farmacéutic@,, sólo así se pueden hacer las estadísticas de farmacovigilancia. (eso que pone en los prospectos de si los efectos secundarios son frecuentes, poco frecuentes, raros o  muy raros….) Si no nos lo cuentas, no podremos ayudarte.

EN DEFINITIVA, HÁBLANOS. CUÉNTANOS. PREGÚNTANOS. ESTAMOS AQUÍ PARA AYUDARTE Y PARA CONSEGUIR QUE OBTENGAS EL MAYOR BENEFICIO DE TU MEDICACIÓN.

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3 pensamientos en “LA INSOPORTABLE LENTITUD DEL EFECTO o POR QUÉ NO HAY QUE ABANDONAR LOS TRATAMIENTOS

  1. Es curioso ver que, vayas donde vayas, se repiten situaciones parecidas en la farmacia. Tanto se da el caso del paciente que decide dejar de tomar un medicamento (porqué no le “vale pa na” o “es que niña, yo ya tomo demasiadas “pastillas””, etc etc), como el que se lleva de manera ansiosa todas las cajas que le permita la receta electrónica porque “le pertenecen”… Hay mucho trabajo que hacer en educación sanitaria.

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  2. Pingback: LAS 3 P: PISES, PRÓSTATAS Y POLÉMICAS | Mucho Más Que Salud

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